22 / 05 / 2008
Entre Sombras. Fotografías en la Fundación Museo Jorge Oteiza

landa-xavier_de-pixeles-y-angeles-escalada.jpgColabora: Fundación CAN. Primera edición en mayo de 2008. Comisario del proyecto: Carlos Cánovas Autores: Luis Azanza, Clemente Bernad, Carlos Cánovas, Koldo Chamorro y Xavier Landa Textos a cargo de Pedro Manterola y Carlos Cánovas. 160 páginas. 25 euros. 1.000 ejemplares. El Museo Oteiza presenta la edición de Entre Sombras. Fotografías en la Fundación Museo Jorge Oteiza, que recoge el trabajo que cinco autores como Luis Azanza, Clemente Bernad, Xavier Landa, Koldo Chamorro y Carlos Cánovas (este último, comisario del proyecto) han plasmado en sus fotografías. Esta publicación, editada con motivo del quinto aniversario del centro y dentro de las actividades del Centenario Oteiza, presenta la particular mirada que cada uno de estos autores han plasmado en las 60 imágenes que contienen esta revisión fotográfica del Museo y la obra que alberga. Este publicación es el resultado de un encargo realizado por el Museo Oteiza, con el objetivo de promover el discurso creativo, desde la fotografía, en torno a la existencia de este centro. Partiendo de la libertad absoluta concedida a cada uno de los autores, Entre sombras representa las diferencias y las afinidades, los espacios comunes y divergentes plasmados en las fotografías que construyen una “renovación de la mirada” en torno a este Museo, como señala el comisario del proyecto, Carlos Canovas, autor de los textos de la publicación, junto con Pedro Manterola.

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Este trabajo fotográfico genera un escenario de reflexión que, como señala Manterola, en su texto El Museo (entre luces y sombras), rescata la vigencia de una fotografía como la que aquí se acoge, que, “frente a la virulenta e invencible plaga de imágenes que cada día nos aplasta sin piedad, es capaz de añadir realidad a la realidad, ofrecer nuevos argumentos al saber e ignorar de las cosas, incorporar inesperados aspectos a lo conocido, abrir y mantener abierta para el ojo y la conciencia, el misterio de luces y oscuridades que nos envuelven, y, de paso, revitalizar nuestra mirada casi exhausta”. azanza-luis_paisaje-escalada.jpgEl trabajo de Luis Azanza está determinado por la utilización de lentes de baja calidad (lensbabies), para fotografiar el edificio del Museo y algunas piezas de Oteiza. En su trabajo “las luces apagadas, lo que llamamos claves bajas, contribuyen a acentuar los aspectos misteriosos del edificio, y el esquematismo de las líneas remite directamente a la obra del Oteiza, recordando a menudo sus conocidas cajas vacías. Interior-exterior y realidad-ficción son dualidades con las que Azanza ha querido articular su trabajo”, señala Canovas en esta publicación. El acercamiento de Clemente Bernad, por su parte “apunta en otra dirección poética”, como apunta el comisario del proyecto. El Museo, “es un lugar en el que ocurren cosas, dotado como está de vida propia, en el que quedan cuestiones sin explicación, rincones oscuros envueltos, como las mismas obras, en un ambiente muy especial en el que el color es un si es no es y la luz un telón pálido donde las sombras perfilan su misterio. Un museo que se precie debe estar habitado eternamente por fantasmas. La pretensión de racionalización, inherente al programa de este tipo de centros, es imposible, incluso absurda, apunta Bernad con su trabajo y, además, el interés estaría siempre en otra parte”. chamorro-koldo_esquina-escalada.jpgEsta circunstancia está también presente en el trabajo de Koldo Chamorro, “quien sistemáticamente repite en todos sus trabajos la conocida sentencia de Lao Tse: Lo visible conforma una cosa, lo invisible le da su valor”. En este caso, la combinación, en una construcción múltiple, de varias imágenes, “pone el acento, indirectamente, sobre las imposibilidades y carencias de la imagen fotográfica y, al mismo tiempo, sugiere sus verdaderos poderes, que tienen poco que ver con la representación de la realidad”, apunta Cánovas Xavier Landa convivió con Jorge Oteiza, en Alzuza, y mantuvo con él una relación estrecha durante muchos años. Esa convivencia aflora ahora en su trabajo fotográfico “y en el acercamiento a cada pieza, a cada rincón del Museo que el fotógrafo lleva a cabo, captando imágenes que servirán luego, únicamente, como material de trabajo para un juego formal y conceptual en el que poder descubrir aspectos insospechados en la obra del escultor. Landa se ha situado lejos de esa pulcritud que el escultor reprobaba, mezclando, de una manera muy personal, recuerdos biográficos e incluso reflexiones del artista en los albores de la fotografía digital”, sostiene el comisario del proyecto. bernad-clemente_diptico-escalada.jpg Por su parte Escenificaciones, el trabajo de Canovas, “nace de la consideración de que el Museo Oteiza es, en el fondo, al igual que la mayor parte de los museos, un escenario teatral. La teatralización tiene que ver con el modo en el que las obras se muestran al público, con la forma en que se aíslan y se singularizan, con la iluminación que las dramatiza, con la transformación del espacio en puro escenario”.