25 / 06 / 2008
Oteiza. Laboratorio Experimental. Laborategi Esperimentala

lab-libro.jpg Autor: Angel Bados

Edita la Fundación Museo Jorge Oteiza

Colabora: Fundación CAN y C.S.P. La Catedral

Primera edición en junio de 2008

451 páginas

28 euros

El carácter idealista de Jorge Oteiza le llevó, durante toda su vida, a nominar lo que no tiene nombre, a situarse en los límites de la representación. Este es el lugar en el que despliega su Laboratorio Experimental, un elemento central en el proceso creativo del escultor, que el Museo Oteiza ha analizado y revisado ahora, con la publicación de este volumen homónimo de Angel Bados.

Oteiza trabajó en su Laboratorio materiales cercanos y manejables como la escayola o la chapa de cinc, que le permitieron encarar de un modo directo objetivos estructurales muy precisos como la “desocupación de la estatua mediante el hiperboloide y los módulos de luz”, o  la “desocupación del cubo y de la esfera”. Al mismo tiempo, el procedimiento de las series experimentales promovió la puesta en “repetición” de lo escultórico, con abundantes y delicadas soluciones, cuyo conjunto alcanza a manifestar, precisamente, lo que está más allá de la representación de la idea y que sólo la técnica del arte se atreve a mostrar.

Esta publicación, analizas unas 1600 piezas experimentales, en relación con los procesos escultóricos de Oteiza y agrupadas en 12 series experimentales elaboradas por Oteiza. El análisis se inicia en el Laboratorio de los años cincuenta, que incluye el proyecto de Arantzazu y los trabajos para Sao Paulo junto con la conclusión del Propósito Experimental, en 1959, cuando Oteiza anuncia la salida del taller para dedicarse a proyectos educativos y culturales, para concluir en los estudios sobre la piedad de Arantzazu, elaborados en 1969, y el Laboratorio de tizas de los años 1972-73.

Esta revisión del Laboratorio supone “acceder al interior de la obra de un artista y al interior del arte”, como señala Bados. En ese sentido, el Laboratorio  “es lo que el artista se inventa para resolverse más allá de su propio ideario estético”, señala el autor. En el Laboratorio,  “se lleva a cabo la resolución entre lo privado y lo público de Oteiza, se trata de una operación para hacer transmisible el saber hacer del escultor”.