La casa de Acteón. Proyecto documental “Casa Vacía”
Publicado por Emilio Varela Froján el 9 / 05 / 2013

 

En el año 2012, el cortometraje Casa vacía, dirigido por Jesús María Palacios,  fue seleccionado entre los siete mejores cortometrajes vascos dentro del catálogo Kimuak que también se encarga de su distribución. En él se explica que “Casa Vacía es un recorrido por las ruinas de la casa de Irún en la que vivieron los artistas Jorge Oteiza y Néstor Basterretxea entre el año 1957 y mediados de los 70. Mientras exploramos este espacio oscuro y vacío se establece un diálogo entre las imágenes del presente y los materiales del pasado”.

Desde entonces, está siendo proyectado en otros festivales nacionales e internacionales dedicados al género, y también presentado por su director en diferentes ámbitos cercanos relacionados con la cultura donde está teniendo una importante recepción. Lo que demuestra que Casa vacía, además de un cortometraje para las salas de cine, funciona a la perfección en otros formatos de exhibición, como sucedió en la exposición que organizó del 11 al 30 de abril el Colegio de Arquitectos de San Sebastián, donde además de la documentación y los planos de la casa-taller, Casa vacía se proyectó de forma continuada. Escuchar en la oscuridad de la sala vacía, la voz que el propio Oteiza grabó en aquella casa, y que sirve de narración a las imágenes del documental, le da una dimensión inesperada a su trabajo, y como si se tratara de una video-instalación nos ha parecido la forma conveniente a una mirada atenta al documental de creación.

 Incluso ha generado muy pronto material específico para artículos relacionados tanto con la crítica de cine como con la obra del propio escultor. Yo mismo he acompañado a su director en varios de los pases de cortometraje para completar, con mis comentarios a la obra del escultor, lo que cuenta Casa vacía. Así, lo hicimos en los espacios Kaxilda y Doka de San Sebastián, en el Museo Artium de Vitoria y lo haremos en la Fundación Museo Jorge Oteiza de Alzuza el domingo 12 de mayo. Donde el propio director explicará que con mucho del material encontrado allí, en el propio lugar, y que ha quedado fuera del documental, ha creado la página web a la que va sumando materiales nuevos como planos, noticias relacionadas y críticas sobre el corto y la casa-taller, que van aumentando de una forma considerable el archivo vivo del proyecto documetal de Casa vacía.

De los materiales utilizados en estas sesiones ha surgido La casa de Acteón que recoge, a través de imágenes de algunas de las obras de Oteiza y documentos relacionados con la casa-taller, ciertas reflexiones sobre la coincidencia entre el tratamiento estético de la estatua en Jorge Oteiza y del relato cinematográfico que nos plantea este documental, de las que forman parte estos dos textos que presento a continuación.

 

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Casa vacia. proyecto documental de Jesús  Mari Palacios

 

Cuatro fotogramas del documental “Casa vacía”, de Jesús Mari Palacios.

 

Jorge Oteiza vivió durante doce años, de 1958 a 1970 en la casa-taller que junto a Néstor Basterretxea proyectaron con el arquitecto Luis Vallet el año 1956 en la Avenida de Francia (hoy Iparralde Hiribidea) nos 35 y 37 de Irún. Ahora la casa permanece abandonada, pero hace dos años, en 2010, tuvo una visita inesperada: la del cineasta Jesús Ma Palacios con su cámara.

 Él, que ha sabido mirar dentro, con el mismo espíritu experimental que existió en la casa, se ha llevado, ya que nadie los quiere, los sonidos y la poca luz que allí quedaban, es decir, el contenido real de la casa.

 Y a lo que vio y escuchó entonces, a aquellas imágenes salidas de la oscuridad, a aquellos sonidos huecos, latidos del lugar vacío, les ha dado la respiración y la voz del propio escultor que grabó aún viviendo en la casa, textos inéditos y fragmentos de su ACTEÓN, un poema y una maqueta de guión de 1961, palabras sobre la visión y la narración cinematográficas.

 Grabaciones que puso de nuevo en el interior de sus espacios cerrados, detrás de las puertas y ventanas cegadas, para recuperar los ecos y silencios que desaparecieron con él cuando abandonó la casa, y que han resultado ser, junto a las imágenes, los objetos, y demás documentos encontrados, la mejor forma de contar, en este caso, lo documental y su relato.

 Y ha hecho con todo ello, no sólo un breve documento gráfico de 20 minutos y 30 segundos, sino, más ampliamente, una teoría de la visión o estética general, pues ha dado tal forma a su mirada que ha convertido aquella ruina deshabitada en material de un nuevo lenguaje y paisaje para el cine o, lo que es igual, ha conseguido que sus ausencias y vacíos parezcan las nuevas puertas y ventanas abiertas a la futura construcción cinematográfica del documental: el proyecto para la casa de Acteón.

 

 

Oteiza con Caja vacía

 

 En esta fotografía que se hizo en torno a 1958, aparece Oteiza en el interior de su casa-taller de Irún, exactamente en el estar-comedor de la casa. La fotografía está realizada desde el balcón de la estancia y hacia el interior de la casa, a través del gran ventanal que los separa, por donde se ven, contra una de las paredes, algunas pequeñas esculturas sobre un radiador y una mesa baja, una puerta abierta al fondo de la estancia y, en primer término, al escultor sentado que mira al exterior con su cámara (en los planos).

Al mismo tiempo, el reflejo en el vidrio del ventanal, además de darnos la posición desde donde se sacó la fotografía, permite entender la tarea que realiza el escultor con su cámara. Está fotografiando una de sus cajas vacías, concretamente una de las versiones de la Caja vacía. Conclusión experimental nº1, 1958,  (en la siguiente fotografía  aparece el escultor con la Caja Vacía y vistiendo con la misma ropa, lo que hace pensar que ambas fotografías se realizaron en el mismo día), estatua que sobre un liviano pedestal, de los que empleó antes en la exposición de sus esculturas en la IV Bienal de São Paulo en Brasil de 1957, ha sacado al balcón y colocado junto al antepecho para darle el mismo aire y espacio de los montes que existen al fondo frente a la casa.

 

                                                


 

Sin embargo, bajo el paisaje natural están reflejadas también una línea de edificios industriales y casas, y las hojas y ramas de un árbol, como fragmentos del entorno urbano inmediato a la casa. Es la ciudad delante, con sus imágenes y ruidos, lo que está sucediendo en el  mismo instante que Oteiza mira, sobre el objetivo de la cámara, a los montes junto al cielo y a la estatua. Pues en este contexto, de reflejos y brillos, de luces y vistas sobre la ciudad, lo que realmente está viendo Oteiza, lo que quiere hacer ver y fijar a su cámara, lo que resuelve su mirada, no es la imagen de la escultura y del lugar, es decir, la representación o la figuración de su paisaje y de su máscara, sino, contrariamente, la manifestación formal y material de la inmovilidad del muro y del vacío de la estatua o, lo que es igual, la naturaleza inmóvil y vacía del Muro y de la Estatua.

 

 

 Años después, entre las 750 fotografías que ilustran el libro de Miguel Pelay Orozco, “OTEIZA. Su vida, su obra, su pensamiento, su palabra” de (1978), en la parte superior de la pág. 44 con un pie de foto añadido por Oteiza que dice: “caja vacía, integración religiosa de espacio estético y Naturaleza”, esta fotografía (parte superior de la lámina),  que utilizó también como ilustración 52 del libro “Quousque Tandem…!, y que resulta ser una de las que el escultor hizo de la escultura aquel día, y en cuyo recorte fotográfico ha eliminado, a favor de la naturaleza inmóvil y silenciosa de la estatua, todo lo que era imagen simbólica del paisaje y gesto significativo de la máscara, para estéticamente señalar en el espacio concreto, entre el vacío del Muro y el límite de la Naturaleza, la función sagrada o metafísica de la Estatua.

Oteiza con “Caja vacía”.

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Planos Casa-taller y Caja vacía

 

2 comentarios en “La casa de Acteón. Proyecto documental “Casa Vacía”

ANGELGZ , el 9 Mayo 2013 a las 15:47 :

Es una pena el estado actual de este edificio.
Mi padre y mi tía, su hermana, conocieron bien esta casa y a sus habitantes, ya que trataron mucho con él.
Oteiza casi todos los días pasaba por el bar Gaztelumendi, en la plaza de San Juan de Irún, en aquella época regentada por mi aitona.
Desde niño he escuchado muchas anécdotas de Oteiza contadas por mi aita.

Juanpablo , el 15 Mayo 2013 a las 12:35 :

Hola Angel; la verdad s que es una lástima el estado de la casa y esperamos que, en el futuro, las autoridades competentes se puedan involucrar en la rehabilitación de la casa.
Saludos desde el Museo Oteiza.

Juan Pablo Huércanos.
subdirector

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