No Sacred Place en el Museo Oteiza
Publicado por Nerea de Diego el 25 / 03 / 2014

 

Imagen de la obra “No sacred Place. Objetos portátiles”, a su llegada al Museo Oteiza.

Del 16 de enero al 2 de marzo del 2014, un maletín de objetos portátiles estuvo situado en el mostrador de la entrada del museo Oteiza, dentro del proyecto artístico denominado “No sacred Place. Objetos Portátiles” . Durante ese periodo de tiempo, los visitantes que se acercaron al centro fueron invitados a depositar aquello que quisieran en este contenedor.

 

 

39 objetos dejados por personas anónimas se sumaron al resto de objetos que ya había en el maletín, creando un proceso acumulativo e itinerante.

Un niño le dio a su padre un pajarito, estuvo varias semanas allí pero un día desapareció. También pasó una vez con una moneda. No tengo constancia de otros objetos sustraídos.

Según me contó Maier, la persona que atiende la recepción del Museo , una niña dejó un chupete, su chupete,  para no volver a usarlo más.

En el maletín hay una fotografía de carnet; me dicen que la dejó una chica que fue en un grupo de una Universidad de Valencia. El retrato está boca abajo.

Alguien dejó una galleta, de esas que tienen canela y azúcar por encima y que recuerdo como deliciosas en mi infancia.

Ha habido varios caramelos (el caramelo es un objeto recurrente, fácil de encontrar en el fondo del bolso), también envoltorios de chicles o chucherías. Además una masa marrón; que pudiera ser un chicle  apenas masticado, aunque no está del todo claro.

Papeles: doblados y sin doblar, etiquetas, tarjetas, tickets, trozos de papel recortado, dibujados a mano…

Imagen de la obra “No sacred Place. Objetos portátiles”, tras su paso por el Museo Oteiza

Algunos de los objetos ya no se ven, han sido parcialmente tapados por otros nuevos. Pero siguen ahí, en las capas de abajo.

Un cubo de metacrilato, una pajita, un pendiente, una horquilla, un coche de juguete, una mina de bolígrafo, chapas, un mechero, un botón, una cucharilla de plástico, varias bolsitas de té, una anilla de lata, un pequeño cocodrilo de chaquira,  una goma elástica, una pipeta de colirio (las boticas también acostumbran a quedarse en el fondo del bolso).

Me gusta especialmente el matasellos de una carta, recortado a mano, con fecha del 20-2-2014 desde la oficina 3100010 de Pamplona-Iruña.

Una pequeña pieza metálica que no sé lo que es.

Y dos construcciones con boquillas de cigarro que inevitablemente me recuerdan a las formas del laboratorio de tizas de Jorge Oteiza.

 

Ahora, la pieza se encuentra en el Museo Muñoz Sola, pero se puede seguir su continua transformación en el blog http://acumularobjetos.wordpress.com/


 

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